El Ayuntamiento de las Rozas cierra su puerta al derecho de las personas, a los derechos humanos de todas ellas. Enreda con la burocracia administrativa que paraliza la realización de lo acordado en pleno hace ya muchos meses. Ignora a las personas que quieren a través de ONGS y asociaciones que están actuando desde el mar rescatando embarcaciones a la deriva o en los campamentos desinteresadamente. Nos limita la realización de actos en la calle o el derecho a utilizar los locales o teatros públicos de las Rozas, esos que son de todos y todas, municipales. La excusa es siempre, cuestión de plazos administrativos y gestiones de escritos y permisos de la paralizante en si misma, burocracia.

Los desastres humanitarios no entienden de trámites administrativos. Son inmediatos y requieren de voluntad humana, no de intereses políticos

Mientras tanto, siguen muriendo personas refugiadas, exiliadas y sin derechos


Hemos cerrado las puertas gracias al miedo. ¿El miedo?, ¿miedo a que?…

No. El único miedo que debemos sentir es a nosotras mismas, miedo a estar inmunizados ante el drama o la tragedia  

Desde ya hace décadas miles de personas se juegan la vida por llega a Europa. Huyendo de la miseria, la guerra, el hambre. Y nosotras les cerramos la puerta. Diríamos que son los gobiernos a los que votamos, la Unión Europea o los tratados y convenios internacionales.
Falso
Les cierra nuestro desinterés, la falta de ganas y la dejadez gracias a saber que nuestra vida cómoda no está en peligro.