La cantautora tenía 75 años, sufrió un infarto. Escribió sobre la represión contra la mujer y la lucha por la democracia.

 Elisa Serna, una de las voces más significativas de la canción social y de protesta en los años 70 ha muerto esta madrugada a los 75 años en Villalba (Madrid), tras sufrir un infarto, según han informado fuentes familiares. Durmió en casa de sus amigos, como siempre después de un concierto en kali Panoa.

 

A la mañana no se encontraba bien así es que la llevaron al hospital de Villalba, tenía un infarto, te hicieron un by-pass y vieron que venia otro en camino porque tenía otra vena obstruida. El martes por la mañana le iban a hacer la segunda intervención pero no llegó. A la madrugada se fue. Chús y Víctor estuvieron con ella, Chús le canto una nana en euskera la noche anterior. No murió sola, el concierto fue su despedida.

 

Fue una bonita fiesta de amigas, amigos y amores de Elisa de toda la vida, es una persona muy querida y valorada. Un referente por su compromiso y coherencia. Cómo mujer y como militante por los derechos humanos.

Despedida a Elisa

Tu canción no deja de latir

El pandero en tus manos, tu voz…

Alegría y compromiso sin barreras, que noche!

Memoria de la guerra, las botas del Jaume y esté presente incierto de solidaridad

De la mano de Víctor

Dejándote mecer por la nana de Chús

Te has ido cantando

Cantando y riendo

Agradeciendo el haber podido hacer casi siempre lo que has venido a hacer….

Llenar nuestros oídos de compromiso, lucha y amor por el prójimo oprimido

Canción del pueblo

¡¡¡Buenas noticias!!!!

Hay relevo

Canción y poesía

Nutriéndonos en estos tiempos secos de solidaridad

Celebremos pues tu fiesta

De Elisa, para Elisa, con Elisa

Tu canción no deja de latir

Sonia Gruben

Elisa Serna, una de las voces más significativas de la canción social y de protesta en los años 70,  antifascista y republicana consecuente.
La cantautora madrileña tenía previsto actuar en el café Libertad 8 el pasado lunes. Sus restos mortales fueron trasladados al Tanatorio de San Isidro en Madrid, donde fue despedida por compañeros y amigos, quienes después también interpretaron canciones en el parque aledaño al tanatorio.
Elisa Serna, cuyo apellido real era Gil Sánchez, nació en Madrid en 1943 y comenzó su andadura cuando se integró en el colectivo Canción del pueblo junto a Hilario Camacho, José Manuel Bravo, José Luis Leal o Manuel Toharia.

Después, en los años 70, formó parte del grupo de teatro Tábano con la orquesta Madres del Cordero, junto a Moncho Alpuente, Luis Cocodi o Luis Mendo, entre otros, que hicieron posible Castañuela 70 en el teatro de la Comedia de Madrid, un espectáculo revulsivo que significó un antes y un después en el teatro español. En 1972, Elisa Serna grabó su primer disco Quejido, con la ayuda de Paco Ibáñez. En 1975 también en París grabó dos discos que nunca se editaron en España, uno junto a Imanol, Eva Forest y Alfonso Satre contra la pena de muerte, y el otro que firmó con el pseudónimo de María Borroco.En España también en 1975 se publicó Brasa viva, considerado su disco más personal y uno de los mejores de su carrera. Después plasmaría sus preocupaciones en Choca la mano, de 1977, con temas como la situación del Sáhara, la represión de la mujer, la situación del País Vasco o la lucha por la democracia. La poeta y cantante, inconformista nunca dejó de escribir y componer en un vida que siempre estuvo marcada por su compromiso con la sociedad. Entre otras personalidades y entidades, la SGAE (de la que era socia desde 1968) ha lamentado su fallecimiento.