Impulsada por la asociación vecinal El Pueblo Que Queremos (EPQQ), charla-coloquio de GREENPEACE sobre el CONSUMISMO

El sábado día 20 de enero a las 11 h en Calle Carnicería 7 (Detrás del ayuntamiento) GREENPEACE viene a Las Rozas para informarnos del grave peligro del CONSUMISMO sobre nuestras vidas proponiendo, junto con las vecinas y vecinos, las necesarias soluciones.

¿Sabías que puedes cambiar tu consumo hacia uno más respetuoso con el medio ambiente y los derechos humanos, como manera de proteger la biodiversidad y luchar contra el cambio climático?

 

El problema

El consumo de productos, servicios y bienes es un hecho habitual. Pero nuestra sociedad está envuelta, más que en el consumo, en el “consumismo” o sobreconsumo que nos empuja a adquirir más y más cosas. Esta tendencia, de la que depende en gran medida el actual sistema económico, tiene graves consecuencias para la salud del planeta y la nuestra.

Cada vez son más evidentes los impactos debidos al cambio climático y la pérdida de biodiversidad y el consumo aparece como un elemento recurrente en la crisis actual. Existe la necesidad urgente de cambiar la manera en la que consumimos.

En ocasiones somos parte de la problemática ocasionada por el consumismo, porque carecemos de la información necesaria para ser capaces de sopesar los impactos que nuestro consumo tiene en el medioambiente. El resultado está a la vista.

En la UE y en España casi el 40% de los plásticos que se producen son envases, en su mayoría de un solo uso: bolsas, botellas, envoltorios, vasos…, de los que solo se recicla el 30% (en los cálculos más optimistas). El resultado es que a nivel global hasta 12 millones de toneladas de plástico llegan a los océanos, y ya se han observado más de 1.300 especies marinas afectadas.

Simplemente no es posible soportar este nivel de producción, consumo y su contaminación asociada porque vivimos en un planeta con recursos finitos.

El consumo de alimentos provenientes de la agricultura y ganadería industrial también tiene graves implicaciones. La ganadería es la responsable de la emisión del 14% de los Gases de Efecto Invernadero. Además, el modelo de ganadería industrial, se rige por la obtención de beneficios rápidos, que también significa talar bosques para producir piensos y pastos para engordar rápidamente al ganado. Se prevé que el consumo mundial de carne aumente en más de un 75% en 2050, unas cifras insostenibles para el planeta.

Al mismo tiempo, el consumo de pescado está creciendo a un ritmo mayor que la tasa de población mundial. Los océanos continúan siendo explotados de forma desenfrenada y los stocks pesqueros se encuentran bajo una enorme presión.

También tienen graves efectos sobre el planeta las prácticas llevadas a cabo por la industria tecnológica que, con su obsolescencia programada, promueve la sustitución frente a la reparación, ocasionando el agotamiento de los recursos naturales y toneladas de residuos peligrosos.

El impacto de la ropa con la que nos vestimos a diario es cada vez mayor en la salud del planeta. De media, cada persona compra un 60% más de artículos de vestir que hace 15 años y los conserva la mitad de tiempo. La moda rápida o “fast fashion” ha convertido la ropa en objetos de usar y tirar, generando un grave problema de uso de materias primas y de generación de residuos.

La solución

El ser humano necesitará tres planetas para abastecer el ritmo actual de consumo, sobre todo porque se prevé un crecimiento demográfico para 2050 que nos situará en 9.600 millones de personas. Simplemente no es posible soportar este nivel de producción, consumo y su contaminación asociada porque vivimos en un planeta con recursos finitos. Por ello, hemos de cambiar nuestros patrones de consumo para revertir hábitos inadecuados y poco sostenibles.

El uso medio de una bolsa de plástico es de 15 minutos mientras que tarda cientos de años en degradarse

Las cifras hablan por sí solas. El uso medio de una bolsa de plástico es de 15 minutos mientras que tarda cientos de años en degradarse y así pasa con casi todos los productos de un solo uso. No sólo es cuestión de reutilizar y reciclar, sino de reducir su consumo y buscar alternativas. Una bolsa de tela, o una botella rellenable son alternativas para evitar estos plásticos de un solo uso. Los Gobiernos y las empresas también tienen que liderar una eliminación de éste tipo de envases, promocionar el sistema de retorno de envases, y tomar iniciativas valientes que eviten la generación de este tipo de residuos en primer lugar.

El consumo de alimentos, entre ellos la carne, ha aumentado la ganadería industrial convirtiendo nuestro país en el tercer mayor exportador de porcino del mundo. Hay que potenciar y premiar las iniciativas ecológicas y/o locales y una dieta mediterránea que reduzca el consumo de carne y apueste por una mayor calidad, penalizando las instalaciones industriales. Con el pescado lo que tenemos que hacer es apostar por un pescado sostenible, local y de temporada y mirar bien las etiquetas que deben ser claras y darnos toda la información necesaria sobre cómo se ha pescado y dónde. Los Gobiernos deben apostar por una pesca sostenible como futuro para los océanos y para las comunidades pesqueras.

Tenemos que dejar de comprar compulsivamente y abandonar el modelo de ropa de usar y tirar. Si conservas tu ropa uno o dos años estarás reduciendo tus emisiones de CO2 en un 24%. No solo ahorraremos dinero, también agua y materias primas. Evitamos que los químicos y los pesticidas dañen los ríos, el suelo y la vida silvestre y estaremos recortando el uso de combustibles fósiles y la carga de la industria textil en el planeta.

Diseños alejados de la reparabilidad, baterías no reemplazables, herramientas no estándar o incapacidad de acceder a manuales de reparación o piezas de repuesto son las dificultades que encuentra a menudo el consumidor, y las bases sobre las que Greenpeace demanda al sector de las tecnologías el diseño de productos que puedan ser reparados o actualizados con mayor facilidad y que ofrezcan un soporte post-venta adecuado.