UNA COSTUMBRE GESTORA BIEN ASUMIDA POR TODAS

 

 

En el ayuntamiento de Las Rozas, como en otros, es costumbre institucional acreditada velar por el interés general a través del recurso de las MOCIONES. Es más, se trata de la herramienta principal al servicio de los grupos municipales para hacer valer su compromiso con la mejora de la calidad de vida del municipio.

El “detalle” que enturbia este escenario funcional costumbrista y en apariencia responsable, serio, profesional y comprometido con el interés público de roceñas y roceños es que la mayor parte de los acuerdos alcanzados por medio de tales mociones gestoras quedan incumplidos indefinidamente. Y lo hacen, para desánimo de los administrados que se interesan, en un ambiente de mejorable aquiescencia, que bien podría calificarse de “institucionalizadas”, por parte de todos los grupos municipales.

No cabe duda que la mejor forma de evitar tan lamentables ejemplos de dejación de responsabilidad sería tener voluntad de cumplir los acuerdos. Sin embargo, como la voluntad política para las cosas importantes suele ser tan perezosa como ágil para lo superfluo, conviene –a todos nos conviene- cubrir el advenimiento –o no- de la voluntad con una norma que imponga la obligación de atender los acuerdos en plazos definidos y que habilite sistemas de control que garanticen su óptimo desarrollo, definiendo como excepciones “motivadas” las causas que demoren o impidan su consecución.

Esa norma bien podría venir de la mano de una “nueva” moción (C’s propuso una que quedó en el mismo limbo que la mayoría) que contemple, esta vez sí, unas exigencias elementales que hagan realidad la gestión pública:

  • Mociones con plazos de cumplimiento
  • Comisiones de control de desarrollo
  • Revisión plenaria de las mociones en marcha
  • Publicidad en la web del estado de progreso de cada moción
  • Amonestaciones públicas a las consejerías responsables de una implementación deficiente, sin motivar.

Es claro que todo municipio (ciudad, país) se beneficiaría de que los vecinos y vecinas estuvieran más implicadas en la actividad municipal para así exigir a sus grupos políticos, a los que votaron, que atiendan sus compromisos. Ir superando la inercia de dejarse hacer o no hacer.

Reclamar un control sobre el cumplimiento de los acuerdos contenidos en las mociones sería un paso decisivo en esa dirección.

Autor:  Ulises , opiniones