No, tranquilos… no vamos a invadir de nuevo Perejil…

Ayer tuve la oportunidad de visionar el documental ” Y AHORA QUE INVADIMOS” del director estadounidense Michael Moore. Es probable que muchos de los lectores ya hayan disfrutado hace tiempo de esta película que se estrenó en Agosto del año 2.015. Como yo acabo de verla, es ahora cuando se me ocurre comentarla.

Moore, como en el resto de su obra, critica con agudeza la sociedad americana, ya desde el título… y ni corto ni perezoso nos invita a que le acompañemos en nuevas conquistas. Con la bandera de las barras y estrellas en ristre, el director recorre algunos países europeos a la conquista de los beneficios sociales de los que carecen en los Estados Unidos de Norteamérica.

Es entonces cuando me he dado cuenta de que algunas de estas ventajas sociales, que a su vez han sido conquistas por el estado del bienestar, no nos vendrían nada mal en España. Un país que Moore no ha querido visitar, posiblemente pensando que había poco que conquistar. Acompañémosle en su viaje por estas latitudes donde el de Michigan  ha podido encontrar respuestas eficaces a muchos de los problemas que azotan su sociedad, y la del mundo en general:

  • Eslovenia. Universidades totalmente gratuitas. Hasta tal punto que estudiantes norteamericanos han venido hasta aquí para cursar sus carreras, ante la imposibilidad de endeudarse por el resto de sus vidas. Es cierto que hace unos años el gobierno esloveno intentó cambiar las leyes para que hubiera que pagar en sus universidades, pero la protesta estudiantil pudo evitarlo.
  • Italia. Un canto a la vida, a la felicidad, al amor… pero Moore descubre con estupor que los italianos disfrutan de más de un mes de vacaciones pagadas y de permiso por maternidad. Toda una rareza en USA. A pesar de esto, Italia es, al igual que Norteamérica, uno de los estados industriales más productivos de Occidente.
  • Finlandia. Como es natural, no podían faltar a esta cita los envidiados países nórdicos. El director visita un colegio finlandés para enterarse de que son los alumnos con menos horas lectivas ( una media entre 3 y 4 diarias), y menos deberes en casa ( no más de 10 minutos). A pesar de ello, los escolares fineses están a la cabeza mundial en nivel de estudios. Y es que en vez de aparcar a los niños en los colegios, aquí disponen de mucho tiempo para jugar en la calle, estar con la familia, pasear, leer, ir al cine, practicar deporte, aprender música… en definitiva, aprender de la propia vida. Y un apunte, las escuelas son públicas, y a ellas acuden tanto los hijos de las élites como de las familias más humildes. Esta convivencia empuja a los que mandan para mantener una enseñanza pública del máximo nivel. Aunque solo sea por la cuenta que les trae.
  • Alemania: la nación trabajadora por excelencia. Los alemanes, apunta Moore, cuando trabajan trabajan… pero al dejar su puesto de trabajo, sus jefes tienen absolutamente prohibido hacerles ninguna llamada al móvil o enviarles ningún correo en su tiempo de descanso o vacaciones.
  • Noruega. En esta ocasión la conquista hace referencia al sistema penitenciario de esta otra nación escandinava. Cárceles, por llamarles de alguna forma, que bien podrían valorarse como de hoteles de cuatro estrellas, en las que los presidiarios campan a sus anchas, llevan en el bolsillo la llave de su “celda”, y en las que conviven unos pocos funcionarios desarmados con asesinos confesos. La política penitenciaria Noruega se basa exclusivamente en la reinserción y no en la venganza. Está claro que, al contrario de lo que ocurre en las cárceles de todo el mundo, los reos de aquí no salen peor que al entrar, todo lo contrario. Pero este es un estado en el que hasta los presidiarios respetan al máximo las reglas de convivencia. Por supuesto que su porcentaje de población reclusa es una de las más bajas del planeta
  • Con lo que sin duda le gusta comer a nuestro amigo cineasta, no podía pasar por alto una referencia a la dieta mediterránea. Y es en Francia donde decide plantar la bandera, porque visita los comedores de una escuela pública de un modesto pueblo, para comparar el ágape de que disfrutan los niños galos con la comida basura de la cuna de los McDonald´s  y compañía.
  • Y para terminar su viaje visita a nuestro otro vecino: Portugal. Desde hace años el gobierno luso despenalizó el consumo de drogas. Esto ha hecho disminuir notablemente el problema entre los jóvenes, y ha terminado con las bandas de traficantes.

https://youtu.be/XpNy2D3tIa4

Puede que nuestro simpático amigo haya sido demasiado condescendiente y haya sobrevalorado algunas de sus conquistas. Pero de todos modos a mí me lleva a unas reflexiones:

  • En el mundo ya está todo inventado. Si cogiéramos lo bueno de cada lugar podríamos organizar una sociedad mucho más justa, feliz y cívica. Ya sabemos que las Universidades pueden ser gratuitas, que las cárceles no tienen porque producir peores seres humanos, que la droga despenalizada es asimilable al alcohol o el tabaco, que las escuelas deben producir niños felices y no competitivos, que el trabajo se termina a una hora determinada, que hacer el amor mejora la productividad, que la represión no disminuye la delincuencia, que una buena alimentación desde niños incidirá en una vida más saludable…
  • No todos los países en los que Moore ha encontrado grandes conquistas son grandes naciones. También las hay muy pequeñas. En esto ( cómo en tantas otras cosas), el tamaño no es lo que más importa.
  • En cuanto a España no se me ocurre que podría haber venido a conquistarnos. Quizá el sol, la dieta mediterránea ( desde luego que no en los colegios)… Bien, parece que la cárcel del Soto del Real no tiene mucho que envidiar de las noruegas. Sin duda, todo pasaría por una buena escuela pública, la que de verdad nos hace libres, porque nos hace iguales… y un horario familiar compatible… aunque eso sí, a la hora de trabajar a trabajar. Amén.

Por Tony  Rocedues