LA SAL DE LA TIERRA

Al comienzo de los años 70,  Sebastião Salgado era un licenciado en Economía que ultimaba su tesis en París y trabajaba para la Organización Internacional del Café en diferentes proyectos junto al Banco Mundial.  Hasta que tomó una decisión vital radical: abandonarlo todo y dedicarse a la fotografía.  Comenzaba la leyenda del gran fotógrafo social.

En los siguientes 40 años se ha jugado el tipo,  encontró un punto de vista único que le elevó a celebridad artística,  perdió la fe en la humanidad,  y recuperó la esperanza amando la naturaleza. Una vida inspiradora que tiene quien la cuente: su hijo Juliano Ribeiro Salgado y el cineasta alemán Wim Wenders,  autores del documental La sal de la tierra.

En el mismo nivel de importancia donde se sitúa el sentido narrativo de esta película, está la pasión por la imagen y el desarrollo de un discurso visual sin más barreras que los límites de la estética, de la sobriedad y del sentido poético.

Hay muy pocas personas en el mundo con la competencia necesaria para afirmar o negar con rotundidad que el ser humano ha fracasado como especie.  Sebastião Salgado es un sujeto idóneo para llevar a cabo este juicio.  El fotógrafo brasileño ha viajado por todo el mundo, ha retratado el hambre,  la sed,  el trabajo,  el exilio, la violencia,  la muerte,  ha captado con su cámara el germen de la miseria,  se ha dejado seducir por cada uno de los rincones del continente africano,  tanto por su enfermedad como por su imponente misterio.  Salgado lo ha visto todo,  y nos lo cuenta para compartir,  entre todos,  tanto sufrimiento y buscar remedio.

De Salgado sabrá, quien vea esta obra, no sólo por qué decidió vivir en París desde 1973, sino cómo valoraba su condición de emigrante.

La sal de la tierra es una carta de amor de un padre a un hijo, pero sobre todo, es un documento inspirador sobre un testigo del lado más oscuro del ser humano en los conflictos de Congo, Angola, Yugoslavia o, especialmente, Ruanda. Asomarse a ese horror le hizo perder toda esperanza en el ser humano.

Después de décadas de entrega a la denuncia del dolor, de la injusticia, del hambre, de la violencia, de la crueldad, fueron la guerra de la ex Yugoslavia y la guerra de Ruanda, las que asolaron en él toda esperanza: “El hombre es un animal feroz. Somos un animal terrible, nosotros los humanos.


En palabras de Wenders “Nos dimos cuenta de que la historia de Sebastião era emblemática. Había experimentado sucesos terribles, había sido testigo de la humanidad en sus momentos más brutales y bárbaros, pero había sido capaz de transformar eso en algo realmente positivo…

 

QUE PODRÍA DAR TAMBIÉN ESPERANZA…..

¡¡¡TOTALMENTE DE ACUERDO!!!

“El mundo es un lugar terrible, pero también puede ser un mundo mejor. Y eso es lo que tratamos de compartir”

Paradójicamente, Salgado recuperó la fe en la humanidad alejándose de ella. Tras tocar fondo en Ruanda, tomó distancia para contemplar la naturaleza en su conjunto.

Impulsó el Instituto Terra, en el que repobló la selva amazónica perdida de su hacienda familiar con dos millones y medio de árboles. “Al principio creíamos que era un idea maluca (loca). Pero ha transformado todo de manera increíble”. Su amor hacia la tierra tuvo su eco artístico en el proyecto fotográfico Génesis: fotografías aéreas, paisajes, animales y personas alejadas del mundo moderno.

 

“YO, DANIEL BLAKE” de Ken Loach

Ken Loach es Cine Social. Admirado cineasta de 80 años, mantiene intacto su compromiso intelectual: “el cine no cambia la historia, pero sí la agita”.

Al salir del cine después de sumergirte en esta película maravillosa de título edificante y reivindicativo “Yo, Daniel Blake” sientes una cierta sacudida de contradicción: la tristeza latente o el profundo cabreo alojados en el pecho o la garganta, y la satisfacción que resuena en la conciencia de que la especie a la que perteneces no es tan lamentable como las circunstancias que vivimos nos mueven a creer. Al contrario. Lo que es muy reparador para pensar que todo no está perdido.

Es una película que recrea el acertado concepto de la Teoría de la Liberación de “pecado estructural”: el que nos descubre que vivimos en un mundo en el que las estructuras matan mucho más eficazmente que las personas. Que es absurdo señalar la maldad (pecado) como un asunto exclusivamente personal. Y cuando las estructuras son inmorales la cuestión es ¿qué responsabilidad tenemos en su mantenimiento?

Recorremos, con la discreción escénica que menos permite despistarse, las dificultades y las miserias por las que transitan miles y miles de personas, cada vez más personas y más invisibles, en cualquier ciudad del primer mundo, el del bienestar. Y lo hacemos en la persona de un carpintero de rostro risueño, amigo de la vida, en paro por invalidez, reciente viudedad y un enorme sentido de la solidaridad, o sencillamente sensible a pesar de todo.

Deambulamos, siempre desde el disfrute incómodo del cine bien hecho, en un circuito kafkiano de esperas y ausencias en centros públicos de empleo y subsidio que “cosifican” a los necesitados, cuando no los criminalizan. Un laberinto virtual muy vigilado, pero sin asistencia, en el que se pierden, solas y vulnerables, multitud de familias o de personas. En una intencionada complejidad burocrática, la de la Soledad 3.0, que persigue el desistimiento, la cabeza baja, la derrota final y el abandono de los derechos…

Retrato de un barrio humilde, vivido por gente buena, bienintencionada, sensible y con retazos ancestrales de voluntad por ayudar. Pero está mal visto hacerlo y peor en los Centros de Asistencia. ¡Cuidado¡. No nos equivoquemos y pensemos que formamos parte de un cuerpo social, de un colectivo fraterno. Nada más lejos. Vivimos en un entorno de negocio, en el que las carencias públicas de unos son oportunidades de otros. Tus miserias, tuyas son. Algo mal habrás hecho. El que trabaja se lo merece; el que no, también. Y que éste no venga a quitarle a aquel. El sistema sabe lo que hace y se protege del fomento de vínculos de empatía poco deseables. Al contrario, se incita la sospecha, el enfrentamiento social, al odio entre los humildes. Y lo hace, entre otras formas, degenerando los servicios públicos asistenciales y abriendo la puerta a la privatización. Crueldad extrema: aquellos servicios públicos destinados a ayudar al más necesitado (si el Dios que conocemos levantara la cabeza¡¡) se hacen inalcanzables, se alejan… en su lugar surge el negocio. La secuencia perfecta: carencias forzadas de un servicio público, oportunidad para ganar dinero, a costa de empeorarlo más. En palabras de Loach, se nos muestra una burocracia increíblemente eficaz en su ineficiencia. Un ambiente despiadado, que nos sacude (sabemos que está ahí, pero no queremos verlo) pero en el que se entrecruzan, superando malezas, actitudes grandiosas de gente buena. Es un respiro. Como también lo es esa ventana que Loach siempre deja entreabierta en sus películas por la que asoma la unidad de la gente decente, su griterío rebelde que resuena, aunque nunca suficiente, para arrinconar los males de este mundo.

Daniel Blake es un carpintero, pero podía haber tenido cualquier otra profesión y ser cualquiera de nosotros. Alguien sensible que sufre el frío de la impotencia, la misma que neutraliza la dignidad y que favorece la sumisión de condiciones laborales miserables, salarios bajos, contratos basura, precariedad… estructuras pecadoras, sean políticas, laborales, administrativas, partidistas. Impotencia que se convierte en vergüenza y que nos obliga a pasar desapercibidos. Sin ruido.

Pero “él, Daniel Blake” aguanta. Tiene mucho que ofrecer, y hay que verlo…

 

“Ser y tener”….. Être et avoir

“Ser y tener”….. Être et avoir (documental)

Inspirado en el fenómeno francés de la escuela unitaria, muestra la vida de una pequeña clase de un pueblo a lo largo de todo un curso, mostrándonos una cálida y serena mirada a la educación primaria en el corazón de la Landa francesa.

(ver el documental)

Un grupo de alumnos entre 4 y 10 años, reunidos en la misma clase, se forman en todas las materias bajo la tutoría de un solo profesor de extraordinaria dedicación. Maestro de la autoridad tranquila, el profesor Georges Lopez un ejemplar profesor vocacional que, más allá de recitar dictados, enseñar a dibujar o a aprender a leer y a escribir conduce a los chicos hacia la adolescencia, mediando entre sus disputas y escuchando sus problemas, ofreciendo la atención personalizada que cada niño necesita.

Año estreno y País: 2002. Francia.

Duración: 104 min.

Dirección: Nicolas Philibert.

Género: Documental.

Música: Phillippe Hersant.

Intérpretes: Georges Lopez y alumnos

Se trata de un documental sincero y emotivo, muy recomendable para aquellas personas que estudian magisterio, pero también para todos aquellos maestros que están en activo pero han olvidado cuáles son las claves de la enseñanza.

Hijo de un emigrante español en Francia, López asegura que no podría imaginarse a sí mismo haciendo otra cosa que no fuera enseñar. Una vocación sincera que tiene como mejor recompensa la motivación por aprender de unos niños que empiezan a enfrentarse a la vida, un reto por aprender a “ser y tener”.

La película nos recuerda aquellas épocas en las que la relación entre el maestro y los alumnos era mucho más que académica, siendo la Escuela un auténtico espacio de crecimiento personal a todos los niveles.

Hoy que tanto hablamos de atención a la diversidad, de éxito para todos, de excelencia, podríamos acudir a ejemplos como el que nos muestra esta película para recuperar la verdadera esencia de la educación: el compromiso para ayudar a los alumnos a ser mejores personas, a ampliarles las visiones del mundo mucho, a ser comprensivos, a colaborar con lo demás. Hacerles ciudadanos.

El film retrata todos los aspectos que suceden en un aula: contenidos académicos, resolución de conflictos, aprendizaje de valores, normas, educación emocional, juego y disfrute, esfuerzo, disciplina, convivencia, diversidad… No es un film de ficción, pues muestra la vida de personajes reales que viven al compás de una cámara que parece inexistente, pero casi fabula al captar la esencia de cada niño y su afán por aprender de quien confían y al que agradecen su dedicación.

 

Una dedicación, la de enseñar, tan menospreciada en una país como el nuestro y que sin embargo, tanto se le debe en el futuro personal de los individuos y en el de la comunidad.

 

Inside Job; dinero sucio…

Mucho se ha hablado durante estos últimos años de la crisis económica . Quizás ese haya sido el problema, muchas palabras, demasiadas, pero poca reflexión e interés por parte de los medios de comunicación masivos, y por supuesto de los partidos políticos, de llamar a las cosas por su nombre e ir al fondo de la cuestión. “Inside job”, es precisamente la labor que se arroga y que la realiza de una soberbia manera.

País: (Estados Unidos)

Director: Charles Ferguson
Duración: 1h 48m
Música compuesta por: Alex Heffes
Guión: Charles Ferguson, Adam Bolt, Chad Beck
Premios: Oscar 2011

Documental sobre las causas y los responsables de la crisis económica mundial de 2008, que para millones de personas significó la pérdida de sus hogares y empleos y que puso en peligro la estabilidad económica de casi todos los países desarrollados. A través de una extensa investigación y entrevistas a fuentes financieras, políticos y periodistas, se muestra el auge de empresarios sin escrúpulos y la degradación de la política y la educación. ‘INSIDE JOB’ claramente presenta la indignante historia de un ‘gobierno de Wall Street’ y explica cómo esta reciente crisis financiera ha sido efectivamente un ‘inside job’ o delito interno colectivo ejecutado por banqueros, políticos, agencias calificadoras, burócratas y profesores universitarios, quienes utilizaron la desregulación para crear y promover
complejos instrumentos financieros derivados y titulizados – conocidos por algunos como ‘armas de destrucción masiva’ – para beneficiar su
s propias cuentas bancarias, mientras hacían la vista gorda cuando el mercado subprime de hipotecas se desplomó, arrasando con los ahorros de muchas personas comunes y con el porvenir de muchas generaciones.

INSIDE JOB (también conocida como Trabajo confidencial y como Dinero Sucio) se divide en 5 capítulos que abarcan desde los antecedentes de la crisis financiera hasta la situación en la actualidad. Todo ello está narrado por el actor Matt Damon (no es casualidad su elección, siempre ha demostrado gran interés por la política y se suele expresar de una forma crítica) que imprime un tono todavía más didáctico al que ya posee el propio documental, que acomete un tema que cuenta con el riesgo de poder hacerse árido pero que en esta ocasión está presentado de una manera cercana pero sin renunciar a estudiarlo con profundidad.

https://vimeo.com/27159349

A pesar de ser varias las crisis que a lo largo de los años se han producido, este hecho no ha servido para enmendar el camino que se estaba tomando, al contrario. La actual, por lo tanto, no deja de ser un paso más en la desmesurada ambición de los mercados financieros y de sobre todo su connivencia con los poderes políticos, tanto que por momentos resulta difícil diferenciar ambos. Son multitud de casos, ejemplos, documentos y explicaciones los que se exponen en el documental, dejando bien a las claras que tanto los mandatarios del FMI como los representantes del emporio financiero sabían del riesgo que esta deriva propiciaba, llegando a advertirlo en sus documentos internos aunque a la vista del público alentaran su validez.

Pero quizás lo más importante y demoledor que tiene este documental, que nunca escatima en dar nombres propios, es su demostración de la fagocitación que las grandes empresas financieras han hecho del mundo de la política. La Reserva Federal, el gobierno, sus asesores, agencias calificadoras, en todas ellas aparecen representantes de entidades privadas y que lógicamente alentaron el desmedido descontrol económico en su propio beneficio. Por si eso fuera poco, la economía como ciencia también queda devaluada por la misma práctica.

INSIDE JOB debería ser una película de obligada visualización como método de pura democracia, ya que deja bien a las claras el comportamiento real en los ámbitos de poder y quién verdaderamente maneja los hilos (que son nuestras vidas). Una vez visto nadie podrá dudar que la crisis no es un problema coyuntural sino puramente estructural ya que como afirma uno de los entrevistados ”Es un gobierno de Wall Street”.