Rafael Amor, el Corazón Libre que se marchó

Rafael Amor se nos fue, falleció el pasado lunes 23 de diciembre en Lanús: Buenos Aires. Tenía 71 años y aún así, a paso lento, cuerpo cansado y voz quebrada era capaz de desgarrar con su voz ya rota y la poesía de su alma, lágrimas, emoción y renovar las fuerzas a las personas luchadoras cansadas que le escuchaban…

…Sus manos dejaban de temblar cuando entre acordes y voz apuntaba como un fusil contra aquellos que intentaron silenciar sus palabras durante toda una vida de trovador inquieto, de los que no se venden, los que dicen la verdad aunque por ella haya que pasar miseria, olvido o el exilio… Vivió como pudo, con lo poco que no le podían quitar, la voz, la palabra y su guitarra.

Viajó por el mundo en pensiones baratas, con maletas llenas de camisas arrugadas. Bebió vino en una taberna cualquiera mientras Violeta, con nombre de poema, alegraba su mirada. Su corazón libre no se quiso entregar mientras el loco de la vía le acompañaba y en el camino aprendió a llevar con dignidad la camiseta manchada. Con la libertad, sintiéndose pájaro aprendió de la ausencia, de la lágrima en el charco azul de su mirada mientras gritaba: a donde irás tirano… a donde irás. Con el olor de la goma quemada su madre remendaba suspiros y la ausencia de aquella otra madre de mayo que como todos los jueves, años ya tomaba el colectivo. Parado en el escaparate de esa juguetería daba vida a esos juguetes parados. Escuchó a los poetas y vino a cantar…. Y cantó, fue poeta del pueblo y lo será por siempre.

 

Rafael era hijo de Francisco Amor y padre de Salvador Amor, predecesor de poeta y antecesor de otro poeta. Su legado no queda huérfano, porque su voz viajará en nuestras gargantas, sus acordes con la melodía subversiva y capaz de desperezar la voz del pobre, del migrante extranjero, de molestar a los que siembran miseria a costa de su repulsiva riqueza. Capaz de irse sin despedida, así, sin más, sin aviso y dejarnos en un rincón encogidos de pena pero con la satisfacción de, aunque solo fuera una vez y entre muchas tantas, haberle pedido al final de su actuación algo que jamás nos dará un autógrafo o una fotografía… un abrazo

 

El sábado 28 de diciembre en La Casa del barrio de Carabanchel pudimos acompañar a su hijo, Salvador Amor. Presentó su último disco con David Diaz con la valentía de los que luchan de verdad, como su padre. Roto por dentro por ese dolor de la ausencia y entre todos y todas le acurrucamos en un inmenso abrazo, así, sin más, sin palabras, con voz, guitarra y las lágrimas que brotaron entre ese gran aplauso que reverbera allá donde Rafael quiera estar… quizá revolucionando si es que existe el cielo, pero con la sencillez y la palabra…

 

Luis G.Reyes para El Pueblo Que Queremos y para quién quiera escuchar