Como los relatos construyen el mundo en el que vivimos

Autor: Oscar Vilarroya Editorial: ARIEL – 2019

En un ecosistema digital que premia la desinformación y la mentira, este libro revela cómo puede manipularse nuestra naturaleza narrativa (Homo Narrator) para hacernos vivir realidades fabricadas por intereses ideológicos, políticos o simplemente personales.

“El humano no recibe con sinceridad la luz de las cosas, sino que mezcla su voluntad y sus pasiones; así es como hace ciencia a su gusto, pues la verdad que más fácilmente admite el hombre es la que desea” (Francis Bacon).

“Preferimos una buena historia a una buena descripción de la realidad”, eso es así, aunque no siempre lo reconozcamos. Y más en estos tiempos. Los fabricantes de Fake News se aprovechan de las predisposiciones naturales de los humanos para evaluar un relato como creíble y adecuado. Es evidente que la información política coincidente con nuestra ideología tiene muchas más posibilidades de ser creída con independencia de su veracidad.

En este libro, Óscar Vilarroya, investigador y profesor de Neurociencia en la Universidad Autónoma de Barcelona, sintetiza estudios científicos de los últimos cincuenta años para analizar cómo, a través de los relatos, los seres humanos organizamos nuestros pensamientos y, por tanto, construimos la realidad.

Para hacernos comprender cómo esta habilidad ha sido crucial en nuestra evolución, nos recrea cómo pudo ser aquella primera vez en la que un HOMO SAPIENS se preguntó «¿por qué ha pasado esto?». Fue el nacimiento del relato primordial, y ni siquiera existían las palabras. A partir de entonces, se volvió cada vez más complejo y se transformó en las mil variantes que inundan nuestra vida.

La ficción no solo está en los libros que leemos, en las películas que vemos o en los videojuegos que jugamos, los seres humanos inventamos relatos para todo y a todas horas. Es nuestra manera de darle sentido a nuestro pasado, presente y futuro. Y creemos que somos seres racionales, que solemos seguir la lógica a la hora de tomar decisiones, pero Óscar Vilarroya, en SOMOS LO QUE NOS CONTAMOS, nos demuestra el desajuste que hay entre lo que nos relatamos, a nosotros mismos y a los demás, y lo que realmente ocurre. Para ello, nos recuerda casos que tuvieron consecuencias fatales: el juicio a las brujas de Salem, los documentos que aseguraban que había armas de destrucción masiva en Irak o la secta de La Puerta del Cielo, que provocó un suicidio colectivo.

Esa necesidad por un relato que de sentido a nuestra vida anima al bombardeo de Fake News, de esas historias carentes de veracidad, muchas incluso inverosímiles que recrean nuestra realidad. Y, además, ayudamos a que se sigan difundiendo, sin reparar en las consecuencias de esa desinformación (“Los gérmenes están en nosotros. Facebook es el viento”). SOMOS LO QUE NOS CONTAMOS nos hace tomar consciencia de este punto débil de nuestra naturaleza narrativa y nos aporta estrategias para ponerle remedio.

Porque no hay una personalidad o nivel de inteligencia o de formación preferente para el consumo de Fakes. Lo determinante para dejarse llevar es la motivación de la que se parte por aceptar lo que afirma el relato. Se puede ser muy inteligente y culto, pero si lo que se desea con todas las fuerzas es que lo que afirma el relato se cumpla, bajará todas las defensas intelectuales, inhibirá la reflexión y asumirá con entusiasmo incluso el absurdo más palmario.

Entre las varias predisposiciones a consumir Fakes destaca la identificación grupal, tantas veces peligrosa, la “conspiranoia” (entendimiento obsesivo de que todas las cosas malas las producen personas o grupos indeseables con poder) y el sesgo previo. Los estudios experimentales confirman que la manera en que se consumen Fakes depende del estado emocional de la persona y en especial de dos tipos de emociones: el miedo y la ira.

En todo caso, como bien señala Óscar Vilarroya, la desinformación fruto del exceso de información dirigida e intencionada es mucho más peligrosa que la simple ignorancia (“No se trata de que el ignorante carezca de información si no de que está mal informado”). Nunca hemos tenido acceso a tanta información como ahora, así que es momento de que aprendamos a cribar. La lectura de Somos lo que nos contamos es un buen primer paso para conseguirlo. Una lectura necesaria para fortalecer nuestro espíritu crítico en beneficio del interés de todos, y aproximarnos a construir, de verdad, El Pueblo – el mundo- Que Queremos. Sin engaños.