Quizá, nunca se conocerá la verdad ni el verdadero alcance de esta barbaridad, miles de familias han conocido el horror en forma de una bomba de destrucción masiva. Los que sobrevivan a la muerte van a desear no haberlo hecho. Mirarán alrededor y verán a sus seres queridos destrozados. Sus casas, su ciudad, su tierra irreconocible. Todo estará muerto.

Según los medios de comunicación internacionales (repiten calcada y exacta la misma noticia) destacan el titular que justifica el fin de este “experimento de laboratorio”. El número de muertes van subiendo de 14 a 94 según se van filtrando datos “de interés” para justificar el éxito y buen fin contra el Estado Islámico IE.

Autoridades locales de la provincia afgana de Nangarhar informaron este sábado de que el proyectil estadounidense GBU-43, denominado ‘La madre de todas las bombas’ y lanzado el pasado jueves sobre una base del Estado Islámico (EI), acabó con la vida de 94 miembros del grupo yihadista, entre ellos 4 cabecillas.

Si la bomba hubiera caído en la Puerta del Sol, todo el centro de la capital quedaría destrozado. El impacto llegaría hasta el Estanque Grande de El Retiro por un lado y, por el otro, hasta la Casa de Campo. barrios como las Cortes, Justicia y Embajadores desaparecerían por completo y destruiría monumentos como el Palacio Real, la Plaza Mayor y el Teatro Real.

Ni el pentágono (inteligencia militar ¿?) sabe los efectos de este “premio gordo” a la desolación. Se lanza y luego contamos los desgraciados. ¿Y quien mejor para contar que los votantes de este enfermo mental que ha decidido dejarse sentir a costa de sembrar tragedia y poner en riesgo la hipócrita paz en el mundo?

Deberían fletarse aviones de AIR AMERICA con destino a Afganistán. Turistas a recoger los muertos, enteros o en pedazos que habrán que encajar para que la cuenta sea veraz. Y los más animados a rematar a los desafortunados que hayan sobrevivido a semejante gesto varonil de fuerza. Porque ¿quién sabe si uno de ellos, en unos años, enfermo mental como aquel, robe un camión y enajenado se lleve por delante a 13 o 22 nacionales europeos en unas fiestas patronales?… y entonces, sólo entonces, nos llevemos las manos a la cabeza diciendo “el mundo está loco” y nos dejemos mecer por la mano de los enfermos mentales que también esperan su oportunidad en Francia, en Holanda, en Austria y sus normas de auto protección, leyes mordazas enfermizas.

Y a esos votantes que peregrinen a Afganistán a visualizar los efectos “tangibles” de su voto (que no se agotan en reír las gracias del enfermo de turno o en perdonar sus miserias y otras corrupciones) deberían ser acompañados en su calidad de cómplices subordinados pero necesarios los votantes de engendros políticos bien mandados, mansos con el “padre de todas las bombas”, que son incapaces de plantarle cara y evidenciar, cada día, por responsabilidad con el mundo, el peligro real de “destrucción masiva” que se avecina (este sí y no los delirios de las azores de tres ancestros del “first” enfermo mental y su millón de muertos)… porque claro “son muchos los negocios que se verían perjudicados”

Trump, el orate, no ha hecho nada más que empezar y aquellos que no se opongan con firmeza explícita a lo que significa y trabajen para que cuanto antes este “error democrático” sea enmendado, formarán parte de la ingente tropa de copartícipes que todo enfermo mental precisa para cometer sus tropelías terroristas, nacionalistas o mercantilistas (que tanto montan, montan tanto).

Opinión: Por Ulises