Pregunta de la Asociación Vecinal de Las Rozas El Pueblo Que Queremos sobre el “Punto Roceño contra las Agresiones en espacios de Ocio” en las fiestas de Las Rozas en septiembre de 2019

En los últimos años se ha comenzado a visibilizar la violencia sexual en fiestas patronales y festivales de música con especial afluencia de gente joven. Se trata de un problema de salud pública del que no tenemos datos reales pero del que hay una alta prevalencia y un bajo nivel de denuncias.

 

 

La Administración pública es responsable de atenderlo, siguiendo las recomendaciones del Convenio de Estambul: las “4P” prevención, protección, persecución y políticas integrales.

Muchos agentes sociales, sociedad civil y Ayuntamientos y cuerpos y fuerzas de seguridad de todo el Estado español llevan tiempo coordinándose para realizar campañas cuyo mensaje de condena hacia la violencia sexual en fiestas sea rotundo con la colocación de los PUNTOS VIOLETA en recintos feriales, casetas, festivales y espacios vecinales cuya labor de información, sensibilización y atención pretende prevenir y atender la violencia sexual presente en dichos eventos.

Su continuidad debe estar garantizada, independientemente del partido político en el gobierno municipal contando con asociaciones, movimientos sociales, plataformas feministas, entidades y cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

Esta Asociación vecinal, El pueblo que queremos, comprometida con la premisa de que la violencia sexual es una de las más devastadoras manifestaciones de la desigualdad, desea manifestar su solidaridad y apoyo a las víctimas de agresiones sexuales en las últimas fiestas, – las hayan denunciado o no – , su enorme preocupación por la niña desaparecida el sábado por la noche así como su profundo malestar hacia el Ayuntamiento por el “punto informativo” cuyo nombre excesivamente largo, no era un PUNTO VIOLETA ni en el fondo ni en la forma y tampoco pudo, según pudimos comprobar, cumplir debidamente con su cometido.

RAZONES:

  1. Estaba ubicado en un sitio muy oscuro, en medio de los coches aparcados, alejado de los otros recursos que contaban con carpa y que se agrupaban en un espacio acotado y seguro. Con riesgo para las y los peatones por los coches que salían. Así como para las profesionales o las posibles mujeres que requirieran de sus servicios. El primer fin de semana, el punto fue prácticamente ignorado por todas las personas, se hizo alguna dinámica con chicos y algunas rondas. Hacia medianoche unos chavales se acercaron preguntándonos por hielos y la normativa vigente a la hora de beber en la vía pública. El segundo fin de semana, ya con una bombilla y ubicadas delante de los urinarios el caos fue importante, con dificultad para atender agresiones por el espacio y la nula coordinación con Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.
  1. No hubo suficientes personas voluntarias para apoyar la labor de las profesionales en el punto, saliendo al encuentro de la juventud en forma de rondas, porque no existió una planificación de horarios para que la gente pudiera apuntarse como voluntaria/o. Por cierto, las rondas informativas siempre terminaban con la pregunta por parte de las chicas y chicos ¿pero es un punto violeta no?
  1. El “punto” no contaba con un protocolo de actuación; algo que quedó patente el segundo fin de semana en el que hubo situaciones de violencia presenciadas y otras comunicadas por jóvenes que disfrutaban de las fiestas, según voluntarias que acudimos a saludar pudimos saber al preguntar por cómo iba la noche.

No disponer de un protocolo de actuación y coordinación, ni un espacio de seguridad protegido por los cuerpos de seguridad sitúa a las profesionales a la hora de intervenir en riesgo y las priva de poder desplegar sus herramientas, al no contar con un espacio de seguridad para las posibles mujeres víctimas lo que hace imposible una atención de calidad en un momento de conflicto a altas horas de la noche. La ausencia de un protocolo coordinado como sabemos que existe en otros municipios, supone que las profesionales se encuentren en la misma situación de desprotección que cualquier ciudadano/a que presencia una situación de violencia de género.

  1. Hemos escuchado con nuestros propios oídos frases como que “las chicas ya son mayores mayores para saber lo que hacen”, “estas cosas aquí no pasan” o “la violencia no tiene género”.  Frases que suponen una victimización secundaria para las mujeres que sufren esta violencia, atribuyéndoles la responsabilidad de lo ocurrido, cuando se debería hablar del agresor.
  1. En base al Pacto de Estado sobre Violencia de género, cada Ayuntamiento debe realizar una labor proactiva en materia de prevención en violencia sexual, especialmente en contextos de ocio relacionados con la gente joven, y los puntos violeta cumplen esa función.
  1. Estos Puntos Violetas son servicios que cuentan ya con un Congreso Estatal realizado en Marzo pasado y un catálogo de buenas prácticas con arraigo en la sociedad como punto de disuasión, prevención, sensibilización, atención y seguridad.
  1. Nos preguntamos: ¿NO TENEMOS NADA QUE APRENDER DE LAS EXPERIENCIAS DE OTRAS COMUNIDADES?

En las fiestas de 2018,  nuestra Asociación vecinal, consciente de este problema, solicitó al Ayuntamiento poner un punto violeta en las Fiestas patronales, y que al sernos denegado, fue colocado de todos modos contando con los Grupos Municipales sensibles a este problema.

Seguiremos en esta línea, e instamos a nuestro Ayuntamiento, a que recapacite y apoye a la ciudadanía responsable dotando de medios humanos y materiales suficientes iniciativas de este tipo, contando con nuestra magnífica red ciudadana,  movilizadora de entornos y agente impulsor de cambios a nivel local.

También a que se intensifique la formación en Colegios e Institutos para que las y los jóvenes internalicen normas de cuidado y respeto mutuo, erradicando el maltrato en todas sus formas.

En este sentido volvemos a preguntar:

  1. ¿Porqué, siendo una actividad tan importante la prevención de la violencia de género en espacios de ocio juveniles no cuenta con más visibilidad y medios tanto materiales como humanos?
  1. ¿Porqué nuestro Ayuntamiento NO cuenta con las Asociaciones vecinales y ciudadanía interesada en esta cuestión? ¿No es ya hora de concentrar todo nuestro esfuerzo en erradicar definitivamente este tipo de conductas?
  1. ¿Cuál ha sido el impacto del “punto” en estas pasadas fiestas en materia de prevención de violencias machistas?
  1. ¿Cuándo se harán públicos los datos de asesoramientos, acciones informativas, atenciones y agresiones incluida la desaparición ocurrida?
  1. ¿Por qué instalando el Punto hasta altas horas de la noche, no se facilitó un protocolo y una coordinación con los dispositivos de Seguridad que permitiera a las profesionales trabajar y garantizar un espacio seguro para ellas y para las posibles víctimas? ¿Por qué no se incorporó a policía municipal y guardia civil en el planteamiento del Punto, si este planteaba la posible actuación en caso de violencia?
  1. ¿Por qué los materiales que se repartieron no contaban con el logotipo del Pacto de Estado? Pulseras, tarjetas…

Asociación Vecinal El pueblo que queremos

Responde: José Luis San Higinio Gómez

Concejal de Familia y Servicios Sociales

Esta pregunta realmente son siete y hay unas  reflexiones que cuestionan la actuación que vamos a responder lo más exhaustivo posible:

 Entendemos nosotros que esto no es una actuación como algo partidista, como algunos parecen que lo toman, si no que es una acción que no es propiedad de nadie, es un servicio que damos a nuestros vecinos y qué tratamos que sea lo más útil posible y que colabore en la erradicación de la violencia sobre las mujeres, en este caso en lugares de ocio y fiestas.

El punto de violencia contó con cuatro profesiones cada noche, fueron tres noches, además de la coordinación y supervisión de las profesiones del punto las tres noches para posibles intervenciones en situación de crisis, se mantuvo coordinación presencial y controlada con las dos psicólogas  especializados en violencia género del Sammer.

El espacio temporal fue bastante amplio: de diez a doce una noche y de diez a dos las otras dos. Se colocó en un espacio de paso de gente joven frente a la discoteca cerca de los servicios sanitarios policiales y de emergencia pero sin estar incluidos dentro del mismo recinto para conseguir intimidad y posibilidad de acercamiento de la gente más joven. 

Estaba identificado con vallas el cerramiento y ponía claramente “punto informático para la prevención de violencias sexuales en un espacio de ocio”.

Se mejoraron sobre la marcha la iluminación y el espacio.

No solo se cuenta sino que se formó específicamente este año y el anterior a asociaciones vecinales peñas y ciudadanía en general para poder participar en la sensibilización y prevención.

En la memoria que haremos del punto será publicada como todos los años con datos cuantitativos del impacto y valoraciones cualitativas.

Por supuesto hay un protocolo de coordinación que en caso de necesidad se activan.

Los dispositivos estaban al lado y de hecho se utilizaron en varias ocasiones.

Ya está, muchas gracias.

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