Realizar un simulacro de consulta ciudadana desprovista de las más elementales medidas técnicas de fiabilidad y diversidad, como ha sido el caso de la realizada por el Ayuntamiento de Las Rozas, no es responsable.

Pero hacerlo pasar por el fundamento participativo de la ciudadanía para la elaboración del Plan Director Estratégico Municipal resulta de una desvergüenza gestora inadmisible para cualquier municipio, por lo que significa de menosprecio al colectivo vecinal cuyos intereses dice representar.

Sin entrar en un análisis en profundidad, pues no lo necesita tan evidente fiasco, se nos ofrece una encuesta:

  • sólo informada por Redes Sociales y cuyo acceso se hace por vía telemática. Tales condiciones dejan fuera, necesariamente, a un amplio sector de población. Así, se aprecia un sesgo relevante en la edad. La proporción de partícipes mayores de 55 años está muy por debajo de la pirámide real, lo que supone de por sí una significativa distorsión de resultados.
  • que carece de la fundamental condición de ser “muestra aleatoria”, para que pueda ser representativa del conjunto de la población, que es de lo que se trata en esta tipo de encuestas. Se evitaría así reflejar la opinión exclusiva de los que “pueden” votar que quizá tengan un perfil tan afín y poco expresivo de la opinión del conjunto como, por ejemplo, ser todos vecinos del Cantizal, o ser todos votantes del PP, u otra coincidencia –o no- cualquiera.
  • Con unas medidas de seguridad nulas al permitirse que una misma persona emita tantos votos como tenga a bien, lo que agita la inquietud de que detrás de las 447 opiniones puede que haya, o no haya, 447 vecinos o vecinas.

Lo escasamente profesional de la muestra pone en duda razonable que, en realidad, su fin no era otro que el de contar con pruebas tangibles respecto al fomento de la participación ciudadana en los asuntos públicos, muy en ciernes y, de paso, acomodar objetivos probablemente ya definidos.

En fin, procede exigir al Ayuntamiento que obren con la responsabilidad oportuna, declaren “públicamente” la nulidad de un proceso técnicamente inválido y propongan una encuesta alternativa que contemple las medidas elementales de fiabilidad que en este caso se han obviado. Todo ello con el fin de recoger, esta vez de verdad, una muestra representativa de las impresiones vecinales y de sus intereses de mejora que sirvan para orientar el Plan Estratégico del municipio, como expresión del interés general.

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