Frente al tradicional Informe sobre el Estado de la Nación que presenta el Presidente del Gobierno en el Parlamento, en la que ciudadanas y ciudadanos somos meros actores secundarios de un discurso en el que la economía es el elemento central en relación con la cual las situaciones que nos afectan a personas y familias son daños colaterales de los desajustes económicos o de las necesidades de recuperación y de crecimiento del PIB, las Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, presentan un Informe Social de la Nación en el que los protagonistas son las personas, las familias y la sociedad.

En 2017 los datos confirman que hemos  superado la emergencia social, pero el resultado no es una recuperación generalizada para el conjunto de la sociedad. De nada sirve un incremento general de la riqueza si este crecimiento beneficia a un reducido grupo de privilegiados.

Vivimos en una sociedad que ha superado la emergencia social, y se ha instalado en un nuevo escenario marcado por la precariedad y la falta de oportunidades. El precio de la recuperación es la precariedad, sobrevivir, el permanente presente. Para la inmensa mayoría de la población el futuro no existe.

El nuevo escenario está marcado por la precariedad, la desigualdad y la falta de oportunidades de movilidad social para gran parte de la población. Con un incremento de la pobreza que de cronificarse podría conducirles a la exclusión social. El elevado desempleo, el paro de larga duración, la temporalidad, la precariedad laboral y los bajos salarios impiden a las familias plantearse proyectos de futuro, con una inseguridad permanente, un retraso en la emancipación de los jóvenes, baja natalidad y una sensación de miedo que induce a apostar por alternativas conservadoras a pesar de lo lesivas que puedan ser para sus intereses en el deterioro de sus ingresos, su estabilidad laboral y el disfrute de sus derechos sociales. Instaladas en el miedo las personas viven una especie de Síndrome de Estocolmo por el cual se identifican con sus verdugos, sometiéndose, comprendiéndoles e identificándose  con ellos.

Con un abusivo e injusto entramado de beneficios fiscales a favor de los que más tienen, el esfuerzo fiscal sigue recayendo sobre el 85% de la población frente a una contribución de la fiscalidad casi nula sobre el patrimonio, la riqueza o el capital de grandes empresas, deportistas y fortunas.

Mientras la renta media se ha reducido en estos 6 años en un 13,16%, con 6,9% de personas en el umbral de la pobreza, 10,7% de personas con pobreza energética, ha aumentado en el numero de millonarios en España. 7000 desde 2015, veinte por día.

En estas condiciones España no será capaz de generar los ingresos necesarios para garantizar las funciones de un Estado moderno y las políticas de desarrollo tecnológico, de impulso a la economía productiva, creación de empleo y mantenimiento de las políticas sociales que se necesitan para garantizar una vida digna.

Enlace al informe www.directoressociales.com

A fecha de esta publicación (31 marzo 2017) no consta en ningún medio al alcance del ciudadano el informe general sobre el estado de la nación. Cualquier aportación será bien recibida a través de este formulario.    (Asociación El Pueblo que Queremos, Las Rozas de Madrid)

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