Los ciudadanos tenemos a nuestro alcance una herramienta fundamental de cambio social, el consumo. Como consumidores y ahorradores tenemos la oportunidad de utilizar nuestro criterio de decisión de acuerdo a nuestras convicciones y promover, a través de nuestros patrones de compra e inversión, la construcción de un desarrollo sostenible. Debemos responsabilizarnos en nuestras compras de bienes y servicios y valorar aspectos relacionados con unas condiciones laborales dignas, la protección del medio ambiente o la honestidad fiscal.

En este sentido, la asociación EPQQ quiere transmitir la relevancia para el cambio social del  consumo y trabajar en el fomento de una conciencia responsable tanto en los hábitos de consumo de la ciudadanía como en los usos y políticas articuladas desde nuestro Ayuntamiento.

La información sobre consumo es clave, y una de las mejores herramientas para hacer realidad la soberanía popular en un mundo en el que los poderes públicos, las grandes corporaciones y el sistema financiero tienen muchos intereses comunes, los cuales lamentablemente no suelen repercutir en un mayor desarrollo social ni coincidir con el interés general. Un conjunto de consumidores críticos y exigentes pueden provocar grandes cambios en un sistema económico tan competitivo en el que las empresas son altamente penalizadas si sus ventas bajan más de un 5%.

La suma de los cambios en los hábitos de consumo de unos pocos consumidores puede provocar grandes cambios en las políticas de las empresas. Hay ejemplos recientes de grandes empresas como Apple o Nike que han reaccionado ante la posibilidad de perder ventas. La presión social fuerza a mejorar la actitud de las empresas.

Un consumidor responsable e informado es seguramente un consumidor exigente, que toma sus decisiones no solamente basándose en parámetros como el precio y la calidad del producto, sino también considerando otros factores como el impacto en el medio ambiente de su producción, el tipo de relaciones laborales en la compañía que lo produce, la implicación de la empresa en el desarrollo de su entorno social o la política fiscal de ésta.

Los cambios en los hábitos de consumo pueden transformar la economía local, nacional y global. Un consumidor responsable apoya al pequeño comercio que suele estar basado en productos locales con lo que se podrían observar cambios directos en nuestro entorno.

Pero al mismo tiempo podemos influir en la conducta de las corporaciones multinacionales. No es lo mismo comprar Puma, una compañía que está evolucionando hacia la responsabilidad, que Adidas. Las grandes empresas son sensibles a estos cambios y casi sin darnos cuenta, desde nuestras poblaciones locales, podemos estar mejorando la calidad de vida de trabajadores en países menos desarrollados.

Algunas de las líneas de actuación de El Pueblo Que Queremos irían por

  1. Promover que el ayuntamiento realice un consumo responsable ética, social y medioambientalmente. Que premie el comportamiento también responsable de los proveedores. Que sea modelo y referente para el tejido empresarial del municipio.
  2. Crear campañas de concienciación sobre la importancia de tomar el consumo como una acción de responsabilidad social
  3. Trabajar en la configuración de un registro del consumo responsable que ayude al vecindario a valorar con criterio y elegir bien informado.

En consonancia con la vocación de EPQQ de fomentar la participación ciudadana, cualquier vecina o vecino, sea o no miembro de la asociación, puede proponer el desarrollo de una actividad, siempre y cuando entre dentro de nuestros objetivos estatutarios. La propuesta es valorada por la comisión de Coordinación y tanto si es aceptada como si no, la persona proponente será informada de la decisión y, en caso de seguir adelante, será invitada a participar en su ejecución.