La plataforma de vecinos CONTIGO POR LAS ROZAS, de la que forman parte una buena representación de miembros de la Asociación El Pueblo Que Queremos, aprobó en su sesión plenaria del pasado día 8 de febrero el apoyo al proyecto NISSÀ HURRA (Mujeres Libres) promovido y puesto en marcha por nuestra compañera Beatriz Ortigosa.

Además, gracias también a las donaciones de varias personas miembros de la Asociación, la recaudación total hasta la fecha es de 2.000 €.

Si queréis hacer alguna contribución podéis hacerlo ingresando la cantidad que queráis en la cuenta de la Asociación.

IBAN: ES72 1491 0001 2921 5367 9523, indicando “para el proyecto Nissà Hurra”

Con esta cantidad, el proyecto ve garantizada su continuidad y su viabilidad durante los próximos meses y las mujeres migrantes a quienes van destinado todo el esfuerzo podrán contar con un espacio exclusivo dedicado para ellas, donde podrán sentirse libres y en confianza sin la presencia de hombres, y donde son tratadas con respeto y dignidad.

Desde aquí queremos dar las gracias a todas las personas que han contribuido en este proyecto, y  la plataforma CONTIGO POR LAS ROZAS.

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¿Pero en qué consiste “Nissà Hurra – Free Women”?

 

  • OBJETIVO:

Creación de un espacio y actividades solo para las mujeres y niños migrantes que llegan a la ciudad de Ventimiglia (Italia) para facilitar su estancia, crear un vínculo entre todas las personas que participan – migrantes y voluntarias -, trabajar la socialización y el intercambio cultural, el aprendizaje, al amor propio y la confianza de tal modo que se sientan seguras y que facilite la detección de problemas por los que están pasando

  • JUSTIFICACIÓN

¿Por qué Ventimiglia? Esta ciudad, que pasa desapercibida para casi todo el mundo salvo para los turistas que vienen buscando playas y pueblos entrañables, se ha convertido en un importante “hotspot” por su localización geográfica cerca de la frontera con Francia y por las políticas europeas en materia de migración. Cientos de personas de múltiples nacionalidades prueban suerte todos los días para conseguir cruzar otra frontera física más, además de las muchas situaciones psicológicas que tienen que afrontar. Ya sea caminando por la montaña, en coche o en tren, cada día se ven parados por la policía y devueltos directamente a Italia, incluso por procedimientos no correctos, cuando no ilegales, como ocurre a menudo con los menores de edad.

Ventimiglia es un ejemplo más de cómo funciona Europa en materia migratoria y de cómo deshumanizados a las personas que no consideramos merecedoras de ese estatus de ‘igualdad’.

En esta larga espera, sus únicas opciones son dormir debajo de un puente en el que no disponen de agua ni de electricidad ni de ningún abastecimiento que no dependa del trabajo de las asociaciones, o ir al campo de la Cruz Roja, a 4km de la ciudad (por lo que se arriesgan a ser arrestados en el camino y a ser atropellados por una carretera sin aceras), en el que no hay agua caliente, comparten menos de 10 baños entre más de 200 personas y en el que las chicas menores de edad no pueden entrar.

Como la gran mayoría tiene las huellas dactilares en el registro oficial italiano, es en Italia donde tienen que pedir el asilo, según el acuerdo europeo de Dublín III. Por lo que pedir asilo en otro país resulta mucho más complicado.

Además de estas dificultades, cuando son arrestados, pueden ser enviados a Taranto, en el sur de Italia, si no han hecho la petición de asilo. Y, de nuevo, cruzar todo el país para encontrarse cara a cara con la frontera una vez más.

En todo este contexto, el papel de las mujeres es muy específico, ya que cruzar fronteras para ellas supone otro tipo de riesgos y otro tipo de pagos. Aquí, en Ventimiglia, no existe ningún centro ni lugar en el que puedan estar solas y tranquilas, sin sentirse presionadas, sin sentirse amenazadas, sin preocuparse por el frío de sus hijos, sin sentir que no encajan con las actividades que muchos consideran de hombres, sin hombres alrededor que les recuerden lo que otros hombres ya han hecho con ellas o lo que todavía les hagan hacer, sin sentir que pueden dar confianza a personas desconocidas sin que se trate solo de ‘asistencialismo’.

Por todo ello, decidimos empezar un proyecto, Nissà Hurra, en el que damos un espacio solo para mujeres y niños dentro de un local, el Eufemia Info&legal point, que ya se dedica a la ayuda a refugiados ofreciéndoles acceso a Internet, puntos de carga para móviles, distribución de ropa y agua potable, y que no depende de ninguna institución ni movimiento político, sino del esfuerzo de voluntarios venidos de todo el mundo. Este local se cierra para los hombres dos mañanas a la semana para el Nissà Hurra; así, ellas se sienten libres para hacer actividades con voluntarias y en el que todas aportan ideas y habilidades.

La idea de este espacio solo para mujeres pretende ocuparse de varios niveles de necesidad, ya que aportamos cosas básicas como agua corriente, algo de comer como galletas o fruta, incluso té y chocolate caliente para combatir el frío; punto de recarga de móviles e Internet para que mantengan el contacto con las familias; pero también se trata de crear un vínculo entre todas las personas que participamos, de trabajar la sociabilización y el intercambio cultural, el aprendizaje entre diversas edades, el amor propio y la comodidad, y así crear un espacio de ocio y confianza en el que se sientan seguras de contarnos lo que necesiten y en el que podamos también detectar los problemas por los que puedan estar pasando, como puede ser el maltrato o la trata de personas. Para este punto, disponemos de móviles y de tarjetas sim para darles una herramienta con la que poder pedir ayuda en caso de necesidad.

Algunas de las actividades que ya hemos realizado son los tatuajes de henna, la sección de estética con pinta-uñas o accesorios para el pelo, las clases de tejer con lana, juegos para los niños y, siempre, proporcionamos un espacio para lavarse con agua caliente y lavar a los niños con total privacidad; y un espacio en el que distribuimos ropa que pueden probarse y mirarse con total tranquilidad, y productos de higiene intima femenina.

Tenemos muchas otras ideas que queremos llevar a cabo, para las que no tenemos todavía los medios, pero que irían desde dar clases de idiomas, hacer cursos de baile por regiones o incluso talleres de detección de violencias y defensa propia.

Es un espacio que va creciendo rápido en cuanto a las personas que quieren participar y las posibilidades que ofrece, ya que vienen voluntarias de otras asociaciones o independientes, y que queremos que continúe en el tiempo, de manera que incluso las mujeres pendientes de regularizar su situación quieran participar como voluntarias dirigiendo actividades de manera regular.

Aún no disponemos de un local propio por falta de recursos, por lo que las necesidades económicas que establecemos las calculamos según el material que utilizamos, aunque sea bastante variable por la variedad de actividades.

Entre estas necesidades económicas hay que tener en cuenta en cuenta:

  • Agua y electricidad 75 €/mes
  • Materiales para las actividades manuales 40 €/mes
  • Materiales para las actividades de estética 60 €/mes
  • Productos de higiene íntima femenina 60 €/mes
  • Materiales para las actividades con niños 30 €/mes
  • Comida y bebida 20 €/mes
  • Material de oficina 15 €/mes

Pero queremos ampliar estos límites para contar con:

  • Material de deporte
  • Material didáctico para idiomas y trabajo intelectual
  • Material electrónico (teléfonos y tarjetas sim, y música)
  • Instrumentos

Y cualquier nueva idea que sea posible.

La Nissà Hurra ha sido muy bien recibida por todos los colectivos y personas implicadas en materia de solidaridad y nos encantaría que todos se sintieran libres de colaborar para que crezca, atraiga a muchas mujeres, sea conocido por los habitantes de Ventimiglia para implicar a la población local e, incluso, que pueda llegar a otras ciudades, siendo así una forma de sensibilización social en materia de migración y de desigualdad de género.

  • SOLICITUD DE APOYO

Para poder mantener en marcha este proyecto es necesario alrededor de 400 € al mes para cubrir las necesidades básicas establecidas y las indicadas como ampliación en un siguiente paso.

Para garantizar una cierta continuidad, es necesaria la aportación de 1.200 €, que servirán para cubrir los gastos del inicio y dos meses adicionales más.

Beatriz Ortigosa Musat