¿Qué fuentes de información emplea la presidenta de la Comunidad de Madrid?

Sin duda es elemental exigir a nuestros representantes acierto y responsabilidad en sus observaciones, tanto por lo que nos jugamos en que implementen o no medidas eficaces por el bien común, cuanto por la pedagogía ciudadana que, para bien o para mal, suponen.

La increíble declaración de la presidenta de nuestra Comunidad Autónoma indicando que “NADIE muere por la contaminación en Madrid” ¿Es simple ignorancia o distorsión intencionada?

La principal institución pública de investigación en España, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), nos recuerda el macroestudio publicado en 2019 que alertaba de las muertes provocadas por la contaminación urbana VINCULANDO el nivel de partículas en el aire con la mortalidad diaria de personas mayores o enfermas.

María Neira, directora del departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), es contundente: la evidencia de que la contaminación mata es abrumadora desde hace más de 30 años y hay más de 70.000 publicaciones científicas que lo indican. No hay ninguna discrepancia o desacuerdo en la comunidad científica. ¿Dónde se informa la presidenta?

La OMS estima que 9 de cada 10 personas en el mundo respiran aire contaminado y cerca de 7 millones de personas mueren cada año por la exposición a las partículas finas contenidas en el mismo. De acuerdo con sus informes, la contaminación del aire causa el 24 % de todas las muertes de adultos por cardiopatías, el 25 % de las muertes por accidentes cerebrovasculares, el 43 % de los fallecimientos por enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el 29 % de las muertes por cáncer de pulmón.

Por su parte, la Agencia Europea del Medio Ambiente informa de que unos 15 millones de españoles respiran un aire que la Unión Europea califica de INSALUBRE, siendo las áreas más afectadas Madrid y Barcelona y cifra en 30.000 las muertes prematuras al año en España a causa de la contaminación atmosférica, de las que tres a cuatro mil se producen en Madrid.

La realidad de la incompetencia gestora se revela objetiva en que tanto la capital como la Comunidad de Madrid incumplen sistemáticamente los niveles permitidos por la normativa europea y por la española, tanto de dióxido de nitrógeno como de ozono troposférico, agentes contaminantes cualificados. Aunque produzca una severa congoja, se trata de una incompetencia que queda meridianamente explicada con la declaración de la presidenta.

Es verdad que la OMS denomina a la contaminación “el asesino invisible”, pero el hecho físico de que no se perciba con los ojos (la boina cenicienta que estos días se cierne sobre Madrid lo desmiente) si bien puede justificar la inconsciencia particular de algunas personas poco o mal informadas, no es concebible ni admisible de quien tiene la máxima responsabilidad en el bienestar de los madrileños.

No hay rédito partidista, mercantil o ideológico que justifique semejante insensatez.

Lo que sí hay es urgente necesidad, y sería bueno que también esperanza, por tener un futuro limpio y saludable para Madrid…