A la protagonista de este relato tan solo la conozco de un día que hablamos por teléfono. Sé que es joven, madre de un niño pequeño y dos niñas, trabaja y estudia y que se ha ofrecido a enviarme su podcast..

 

 

… Un trabajo con texto y videos que ha hecho sobre las reflexiones que la situación de crisis u oportunidad actuales le han producido.  Me resultó entrañable su comentario durante nuestra conversación … Te envío el podcast cuando las niñas terminen los deberes y me dejen el ordenador.

 

En el título menciona tres palabras -parar, escucharse y recomenzar-. Le preocupan desde una óptica feminista diversas cuestiones: la sanidad, la educación, el barrio, la infancia, el medio ambiente, la economía, las desigualdades sociales y la violencia, sobre todo la ejercida por el machismo patriarcal. Pero el tema que le martilleaba la mente era la necesidad de parar y mirarse dentro con atención, para así replantear el futuro. Es posible que la vida de Ana entre familia y múltiples ocupaciones le ofrezca pocas oportunidades de pensar detenidamente en ella misma.

 

Su relato cita entre otras mujeres a Virginia Satir, psicoterapeuta estadounidense, la cual considera que cualquiera con deseo de vivir tiene la capacidad de poner en práctica cinco libertades: ver y oír lo que hay, sentir lo que cree, decir lo que piensa y no lo que debería, pedir lo que desea y correr riesgos sin refugiarse en una cómoda seguridad. La propia autora norteamericana escribió “Mi declaración de autoestima” que no es sino un canto a todas las personas sea cual sea su individualidad y que termina con la frase Yo soy yo y estoy bien.

 

Ana en principio propone no hacer nada. Sí … no hacer nada, salvo reflexionar sin tener en cuenta la culpa que inevitablemente aparecerá por la inactividad. Cree que ese es el camino para luego actuar en beneficio de la vida y los cuidados, con un sistema sostenible y respetuoso. Reconoce que lo suyo es una utopía o una quimera que comparto, como prefiráis llamarlo y lanza un mensaje muy claro, después de parar debemos y tenemos que trabajar y movernos hacia una nueva realidad diversa y en paz. 

 

 

            Por Rosa Medino para El Pueblo Que Queremos