Hace ya 14 días que se inició la campaña de vacunación de la Covid-19 en España y en Europa. Según la información proporcionada por el Ministerio de Sanidad, a fecha de 8 de enero, la proporción de dosis administradas frente a las suministradas es del 37,4% para España, con una gran variabilidad entre comunidades autónomas (desde el 75,2% en Asturias hasta el 14,3% en Madrid, que ocupa el último lugar).

¿Qué está pasando?, ¿no tenemos suficiente estructura en nuestro Servicio Madrileño de Salud?, ¿hay problemas logísticos y de organización? Responder a estas cuestiones requiere de un análisis sereno y riguroso, pero nos genera una gran preocupación que, a día de hoy, en los Equipos de Atención Primaria de Salud no se tenga ninguna directriz ni protocolo de actuación para la campaña de vacunación poblacional de la covid-19.

 

Colectivos firmantes 

 

  • Asociación Madrileña de Salud Pública-AMaSaP.
  • Plataforma de Centros de Salud de Madrid.
  • Sociedad Madrileña de Enfermería Familiar y Comunitaria-SEMAP.
  • Asociación Madrileña de Enfermería Independiente.
  • Asociación Española de Trabajo Social y Salud.
  • Colegio Profesional de Educadores y Educadoras Sociales de la Comunidad de Madrid.
  • Sociedad Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria-SoMaMFyC

La atención primaria de salud y los servicios de salud pública tienen que ser las piezas clave para llevar a cabo esta campaña, dado que cuentan con los recursos humanos y materiales necesarios para hacer frente a este reto, de manera eficaz y segura, como han demostrado con éxito los programas de vacunación en todo el territorio nacional durante décadas. Y dentro de la estructura del sistema de atención primaria, los y las profesionales de enfermería son los mejores preparados para la ejecución de esta campaña. Tras demostrar su capacidad y excelencia para ello en campañas de vacunación de pandemias previas, como la de la Gripe A (H1N1) de 20092010, en la vigente campaña de vacunación de la gripe se han alcanzado coberturas récord, pese a la enorme presión laboral derivada de la pandemia de covid-19. 

Esta campaña de vacunación para la covid-19 es particularmente compleja, por sus características excepcionales en lo relativo al suministro, distribución, conservación y aplicación de las vacunas. Por ello, requiere de una cuidadosa planificación que debe llevarse a cabo por personas expertas en la materia. No dudamos que los esfuerzos realizados hasta el momento, por el Ministerio de Sanidad y la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, han ido en esta dirección, pero es inconcebible que no se haya contado con las asociaciones científicas y profesionales, especialmente las de enfermería de atención primaria.

Esta campaña de vacunación para la covid-19 es particularmente compleja, por sus características excepcionales en lo relativo al suministro, distribución, conservación y aplicación de las vacunas. Por ello, requiere de una cuidadosa planificación que debe llevarse a cabo por personas expertas en la materia. No dudamos que los esfuerzos realizados hasta el momento, por el Ministerio de Sanidad y la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, han ido en esta dirección, pero es inconcebible que no se haya contado con las asociaciones científicas y profesionales, especialmente las de enfermería de atención primaria.

En los primeros días del año 2021, hemos conocido, a través de los medios de comunicación, que la Comunidad de Madrid ha contratado un servicio de apoyo a la vacunación frente a COVID-19 en la campaña 2021, lo que nos ha producido aún mayor asombro y desconcierto. Parece haberse dado por sentado que el Servicio Madrileño de Salud no puede llevar a cabo esta campaña de vacunación, al adjudicar directamente 804 098,53 euros a una entidad privada como la Cruz Roja. Esta ONG publicitó el 18 de diciembre (once días antes de la firma del contrato con la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid) una oferta de trabajo para enfermeras a jornada completa en unidades móviles para una campaña de vacunación de la que nadie más tenía conocimiento.  

Cabe recordar que desde los inicios de la pandemia se viene insistiendo desde múltiples instancias, como las asociaciones que firman este posicionamiento, en que la atención primaria de salud y la salud pública madrileñas necesitan ser reforzadas. ¿Por qué no se ha planteado hacer esta inversión en el servicio público de salud? ¿Por qué no se ha contratado directamente desde el SERMAS? ¿Cómo se justifica esta externalización? A la atención primaria y la salud pública hay que dotarlas de los medios necesarios para que puedan llevar a cabo sus funciones (asistenciales, preventivas y de promoción de la salud) de forma eficaz.

La política seguida de descuido y precarización de la sanidad pública, con desvío de fondos a la privada, nos recuerda la que se ha adoptado en otras ocasiones, como en el caso del contrato con Quirón Salud para reclutar un grupo de rastreadores sin experiencia previa, en lugar de aprovechar esta inversión para fortalecer la estructura de vigilancia epidemiológica. Al igual que entonces, hoy nos preguntamos por qué no se cuenta con otros recursos públicos formados y con experiencia (en este caso, para la vacunación), como los Centros Municipales de Salud Comunitaria de Madrid, ofertados por Madrid Salud, pero rechazados al mismo tiempo en que se pergeñaba un contrato con la Cruz Roja. En caso de que los recursos públicos no sean suficientes, también se podría pedir la colaboración extraordinaria de personal jubilado, estudiantes de últimos años, etc. Todo ello, por supuesto una vez que se haya agotado el margen para reforzar la sanidad pública madrileña con contratos dignos de personal de enfermería, como se ha hecho en otras CCAA.

Caben hacer además otras consideraciones con respecto a este servicio privado contratado con Cruz Roja: ¿menos de cien efectivos dan respuesta a la demanda que exige esta campaña? Es importante señalar que, según el portal estadístico del Ministerio de Sanidad, la Comunidad de Madrid cuenta con 3360 profesionales de enfermería en 262 centros de salud preparados para asumir esta campaña de vacunación con todas las garantías para llevarla a cabo de manera eficaz y segura, sin olvidar que la vacunación ha de ser reflejada en la historia clínica de la persona que la recibe, previa consulta de su situación de salud. A este equipo hay que sumar los profesionales de los servicios de prevención de riesgos laborales, responsables de la vacunación del personal sanitario. Estos son los sitios más adecuados para vacunar de la covid-19, donde está el personal con experiencia demostrada en campañas de vacunación y que cuenta con todos los medios necesarios en caso de posibles incidencias. En caso necesario, estos profesionales podrían supervisar a enfermeras de otros ámbitos y niveles asistenciales de la administración pública (local, autonómica o estatal) que voluntariamente se ofreciesen a colaborar, con la debida remuneración, en esta campaña.

Asimismo, consideramos que, para asegurar la cobertura universal de la vacunación y evitar bolsas de inequidad y exclusión sanitaria, hace falta un buena identificación y abordaje de las barreras socioculturales, lingüísticas y administrativas existentes. Especialmente, en los grupos más vulnerables (acceso a personas inmigrantes, sin techo, con problemas de salud mental o que trabajan en condiciones precarias, etc.). Para ello es fundamental, una vez más (tal como defendimos con el diagnóstico de casos, el estudio de contactos y el aislamiento y cuarentena de los mismos), contar con profesionales de trabajo social sanitario de los propios centros de salud y centros de salud mental, con recursos sociocomunitarios y educativos (incluidos los profesionales de educación social) y con las organizaciones sociales presentes en los barrios y pueblos, buscando la complicidad de los representantes vecinales y los agentes sociales del ámbito laboral.

Por todo lo anteriormente expuesto, solicitamos que desde la Consejería de Sanidad se cree de manera urgente una comisión técnica en la que estén presentes las asociaciones científicas y profesionales implicadas en las campañas regulares de vacunación, donde deben tener un protagonismo especial los y las profesionales de enfermería de atención primaria y de salud pública. Tal comisión es imprescindible para la planificación eficiente de la campaña de vacunación, que debe estar incardinada dentro de las actividades que se llevan a cabo en los centros de salud con el fin de preservar la salud de la comunidad. Asimismo, solicitamos que se cuente con la participación de las organizaciones sociales, vecinales y los agentes sociales para el diseño, seguimiento y evaluación continua de este proceso de vacunación que se va a prolongar por varios meses.